viernes, 16 de abril de 2010

Algunas Ideas

El siguiente programa está basado principalmente en la nutrición, ya que no sólo somos lo que comemos sino lo que absorbemos. Su objetivo básico es darle al cuerpo una selección de alimentos que reduzcan la producción de toxinas y que proporcionen una cantidad óptima de vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos esenciales, fibra y agua para protegerlo, estimular su propio poder natural de autoreparación y ayudar a que trabaje lo más eficiente posible.

Consumir productos biológicos.
Comer, como mínimo, cinco vegetales diferentes y dos piezas de fruta al día.
Beber agua embotellada o filtrada, al menos 1 litro y medio al día (más si se practica deporte, o en época de calor).
Evitar el consumo diario o excesivo de té, café, alcohol, productos refinados, procesados y grasos (bollería, quesos, margarinas, panes, harinas, azúcar, dulces) y por supuesto, cigarrillos. Todos ellos actúan como antinutrientes, además de envejecer las células. Son totalmente incompatibles con la salud y belleza.
Aumentar el consumo de:


VEGETALES. Estos especialmente crudos, le proporcionan al cuerpo gran cantidad de vitaminas, minerales, enzimas, fibra y agua para mantenerlo sano. Entre otras cosas, los vegetales aumentan la vitalidad, resistencia y regeneración de las células, desintoxican el cuerpo y ayudan a perder peso. Los vegetales ricos en calcio, magnesio, boro y vitamina D ayudan, además, a mantener los huesos fuertes y sanos. Entre ellos se encuentran la col, el perejil, los berros, el brócoli, los guisantes frescos, los champiñones, la lechuga y las judías verdes. Las cebollas, los ajos y los puerros, ricos en sulfuro, reparan los cambios que se producen en la piel a partir de los 40 años, como son arrugas y pérdida de la elasticidad, además de proteger contra los problemas cardiovasculares. El silicio, que se encuentra en las zanahoria, el apio, el pepino, el alfalfa y los espárragos, favorecen la absorción del calcio y ayuda a bajar el colesterol y la presión sanguínea. Este mineral es particularmente bueno para favorecer la flexibilidad del cuerpo.

FRUTAS. Al igual que los vegetales, éstas son muy ricas en potasio, el cual es tremendamente beneficioso para contrarrestar los efectos de una dieta alta en sodio (sal, beicon, quesos, congelados, comida preparada, etc.), tan típica en nuestra sociedad actual. El potasio ayuda a bajar la presión sanguínea y previene la retención de agua (bolsas bajo los ojos, barriga, piernas hinchadas) y la celulitis. A partir de los cuarenta la digestión se vuelve más lenta. Comiendo más frutas y verduras crudas se aportan enzimas naturales que ayudan a digerir mejor y a limpiar el intestino.

ARROZ CON CASCARA. El arroz ayuda a eliminar toxinas del cuerpo y es rico en la gama de las vitaminas B, en los minerales hierro, calcio, magnesio, zinc y en aminoácidos. Es muy común en los hombres de cuarenta y en las mujeres acercándose a los cincuenta que el pelo se les vuelva más fino y escaso. Estos nutrientes que se encuentran en el arroz sin refinar ayudan a mantener el cabello fuerte y abundante. La gama de las vitaminas B también ayuda a prevenir las típicas manchas en la piel que aparecen con la edad.

QUINOA. Una semilla que se cocina como el arroz, Es muy rica en proteínas. Ácidos grasos esenciales, calcio, hierro, vitaminas B y E. Deberían consumirla, especialmente, aquellas personas que han experimentado, con la edad, una disminución en los niveles de energía o en aquellos que sufren de presión arterial alta.

TRIGO Este alimento, aunque con nombre de grano, es una semilla con grandes poderes nutricionales. Es especialmente rica en bioflavonoides, los cuales ayudan a fortalecer los capilares (previniendo las varices) y estimulan la circulación, mejorando la memoria y concentración.

LOS PRODUCTOS DE SOJA. Estos incluyen la leche y yogures de soja, tofu, miso, soja germinada, salsa de soja y proteína de soja texturizada. La soja es muy rica en calcio y contiene fitoestrógenos, los cuales tienen una débil, aunque positiva, actividad estrógena. Los fitoestrógenos nos protegen de los efectos negativos de los químicos y contaminantes que imitan los estrógenos del cuerpo, afectando el equilibrio hormonal. Por esta razón, los productos de soja deben consumirse un mínimo de 4 ó 5 veces por semana, especialmente por mujeres con síntomas de la menopausia y por hombres con problemas de próstata.

HUEVOS. Son ricos en zinc, hierro, sulfuro, lecitina, vitaminas, ácidos grasos esenciales y proteína, todos ellos nutrientes que mejoran la capacidad mental y ayudan a revitalizar la piel que ha perdido elasticidad. La proteína, por otro lado, es necesaria para reparar las células y tejidos, ayuda a mantener el tono muscular y favorece la fabricación de hormonas.

LEGUMBRES. Además de ser ricas en minerales, fibra, ácidos grasos esenciales y en la gama de las vitaminas B, también contienen lecitina que ayuda a rebajar el colesterol y mantiene la capacidad mental en condiciones óptimas. Las legumbres combinadas con el aceite de oliva, hinojo, jengibre, cilantro y algas son más fáciles de digerir.

ACEITE DE OLIVA. Debe ser extra virgen y prensado en frío. El aceite de oliva es rico en lecitina y vitamina E. Estos nutrientes previenen los problemas cardiovasculares, ayudan a eliminar las grasas y embellecen la piel y el cabello.

ALGAS. Son ricas en minerales, especialmente en yodo, el cual es necesario para la glándula tiroides, responsable del metabolismo del cuerpo y, por lo tanto, del control del peso y de los niveles de energía. Es común que con la edad la gente observe un aumento de peso, aun comiendo las mismas cantidades que en el pasado. Las algas pueden estabilizar este síntoma si el problema proviene de la glándula tiroides. Son también excelentes para fortalecer el pelo, las uñas y eliminar arrugas y flaccidez en la piel. Además desintoxican las células de metales pesados.

SEMILLAS Y FRUTOS SECOS. Alimentos ricos en ácidos grasos esenciales (de la familia Omega 6) y zinc. Son fabulosos para incrementar la libido y para hombres con problemas de próstata. En grandes cantidades pueden favorecer el aumento de peso, pero, sin embargo, un par de cucharaditas de semillas y frutos secos molidos al día ayudan a estimular el metabolismo y el control del peso. Es muy importante consumirlos frescos y guardarlos siempre en el refri.

HIERBAS Y ESPECIAS. Además de proporcionar sabor a la comida, las hierbas y especias aportan fabulosas propiedades a la salud. Por ejemplo:

El jengibre, cilantro y el comino ayudan a la digestión. El jengibre también trata la ansiedad y depresión.
La canela estimula la circulación sanguínea.
El romero aumenta la memoria y previene las arrugas.
El azafrán, hinojo, pimienta negra, albahaca y estragón reducen la presión sanguínea y aumentan la libido tanto en hombres como en mujeres.

AGUA. Lo más recomendable es que sea filtrada o embotellada. El agua elimina toxinas, ayuda a transportar nutrientes a las células, aumenta la energía y mejora las funciones del cuerpo

Si se quieren conseguir resultados más rápidos es importante introducir la práctica de algún tipo de ejercicio. Éste no sólo mejora el aspecto físico, sino que alivia el estrés y la depresión, mejora la flexibilidad mental y física, fomenta la eliminación de toxinas, aumenta la energía, previene los problemas cardiovasculares y mantiene el nivel de las hormonas sexuales.



Suplementos Nutricionales

Es importante respaldar este programa con suplementos nutricionales naturales puesto que hoy en día no existe la dieta equilibrada. Estamos, a la vez, sobrealimentados y desnutridos. Vivimos inmersos en un mar de contaminación, pesticidas en los alimentos, hormonas en los productos lácteos, etc., que nos roban los nutrientes necesarios para vivir de forma saludable. Por lo tanto, es vital complementar la dieta con dosis altas de ciertos nutrientes:

Un complejo de vitaminas y minerales que incluya dosis altas de la gama de las vitaminas B
Un complejo antioxidante que incluya las vitaminas A, betacaroteno, C, E y los minerales zinc y selenio.
Complejo B


Durante generaciones hemos permitido que el concepto de los minutos y segundos, inventado tan sólo hace poco tiempo, nos dicte cuantos años tenemos y por lo tanto, cómo debemos sentirnos y actuar al respecto. Como dice Louise Hay en su libro Vivir (ed. Urano) lo que mentalmente aceptamos y creemos se convierte en realidad. Tal vez sea hora de cambiar nuestras creencias sobre el envejecimiento y nosotros mismos, y convertirnos en lo que realmente queremos ser, física y mentalmente.